Esta es tal vez, la historia de un pobre corazón que murió joven. Tan joven como yo lo era en aquella época, cuando me interesaba por las mujeres como los niños por un caramelo; y mis preocupaciones eran más bien pocas. Aún recuerdo el inicio de mi vida y la muerte de la misma. Aquel día donde mi balón acabó en su sauce llorón y ella clavó sus hermosos ojos azules en los míos desde su ventana.
Mi corazón aún susurra su nombre entre llantos
Victoria
Gracias a ese día descubrí lo que realmente era un amiga de verdad, una amistad sin falsedades e incluso el amor, aunque de esto último, me di cuenta demasiado tarde. Pasábamos tardes enteras juntos, riendo sin pensar en los problemas, siempre contemplándola desde su ventana, pues tenía una extraña enfermedad que le impedía salir; una enfermedad que debía acabar con su vida en plena flor de la misma.
Recuerdo aquella noche cuando me lo dijo
- Me muero
En parte me siento culpable de su muerte, yo le tenté a salir de su habitación al día siguiente. Pero en mi memoria guardo los momentos de la misma. Salió de su habitación a escondidas y montó en mi moto. Le quería demostrar lo que era la vida antes de que tuviera que partir, quería hacerla reír, verla feliz como nunca antes lo había hecho. Le mostré los bares, el alcohol, y cual fue mi sorpresa al ver un brillo especial en sus ojos cuando contempló el mar en aquella noche, tan precioso como lo era ella.
Nos bañamos juntos, mientras las olas nos acariciaban el cuerpo, jugamos con ellas, nos sumergíamos juntos. Y en el fondo de mi corazón sabía que también teníamos que vivir juntos, hasta que la muerte nos separara. Cual fue mi sorpresa al salir del agua, cuando pude ver por primera vez su largo pelo suelto.
- ¡He perdido mi goma para el pelo! - me dijo, y yo rápidamente con una pulsera de hilo que llevaba en mi muñeca y la anudé a su cabello. No olvidaré nunca ese momento, sentir como mis dedos recorrían su cabello y lo acariciaba a escondidas.
- ¿Qué quieres hacer ahora? - le pregunté
y con una voz preocupada me respondió
- Se me ha mojado la lista
- Que le den. Te he preguntado que qué quieres hacer ahora - le respondí.
Cerró los ojos por un instante y sonrió.
- Quiero tomar el tranvía.
Los servicios en plena madrugada eran poco, pero logramos atrapar un tranvía en una parada cercana. No había nadie dentro, cosa que no nos sorprendió, y nos sentamos donde quisimos. Siempre había pensado lo mismo: que el tranvía era un transporte mágico. Observé el paisaje que íbamos dejando atrás lentamente, con su febril traqueteo, y me invadió una agradable sensación de paz interior. Estaba cansada. El mundo se tornó extrañamente silencioso, y ya no existía nada más que Victoria, yo, el tranvía y la noche.
- Mira el cielo le susurré.
El cielo era simplemente perfecto. Ella lo contemplaba como si se tratara de una obra de arte. Me alegraba verla sonreír, verla en esos momentos era ver su inocencia.
- Pide un deseo
- ¿Lo que quiera? susurró, anonadada.
- Lo que quieras.
Me golpeó con el puño sin fuerza, bromeando, jugando, como nunca había podido hacerlo antes.
- No creo en eso. No después de esta noche. Me acabas de enseñar que puedo hacer lo que quiera si me decido a hacerlo, ¿y ahora me vienes con deseos?
La miré, no tenía respuesta.
- Lo único que quiero es algo que no me pueden conceder ni todas las estrellas del universo juntas. Es algo que debo hacer yo.
Entonces se me acercó. Sus labios rozaron los míos unos segundos. Había besado a muchas mujeres, pero nunca había sentido nada igual, mi corazón se aceleraba y hubiese deseado que ese instante hubiese durado para siempre. Sentir sus labios y dejarme llevar a otro mundo. Apoyó su frente en mi hombro y llevó una de sus manos a su cabello, soltando la pulsera de hilo con la que se lo había sujetado.
- Tú estás aquí me susurró, aferrándola en su puño cerrado Estás conmigo. Para siempre.
Miré sus ojos, pero esta vez estaban perdidos, como buscando un lugar donde fijarse en la oscuridad. No podía estar ocurriendo
- Siempre juntos
Sus parpados se cerraban. Por Dios, no podía ocurrir, no ahora. Joder. No esa noche. NO en nuestra noche.
- James
yo te
Una lágrima resbaló por su mejilla hasta mojar mi camiseta. Movió los labios, pero su último aliento fue demasiado débil como para hacer audibles esas tres letras.
- Victoria
no me dejes
no ahora
¡NO AHORA, JODER!
Su rostro se volvió pálido como la cera. Había llegado el momento de su partida. Acerqué mis labios y la besé con suma ternura mientras mis ojos lloraban sin nadie que los pudiera calmar. Ella no llegó a decirme te amo, y yo por cobarde, tampoco a ella. Acaricié su rostro y la miré fijamente, esperando en vano que sus ojos se abrieran, que volviera a sonreírme. Quería pensar que era un sueño y que al levantarme iría a su ventana y la vería como siempre, estudiando y pasando los días en su habitación. Pero no era así. Y mi corazón debía de aceptarlo.
Cuando el conductor del tranvía se detuvo en la última estación, vio que había dos personas dentro. Entró para decirles que debían bajar ya, que no había más paradas.
Que aquella era la última estación.
Ahora soy simplemente un hombre adulto. Vivo pensando que soy su viudo, sé que ella aún me quiere y yo también a ella. Viviré solo, porque espero a reunirme con ella pronto y así ser felices. Me observa todas las noches desde el cielo, es la estrella más brillante. No hay noche que no llore pensando en lo felices que hubiéramos sido si sus genes no la hubiesen condenado. Dicen que no hay que vivir en el pasado, pero yo no tengo elección. Vivo en el pasado porque, desde entonces, ya no tengo presente.
Cada 28 de agosto, en el tranvía de las 3 de la madrugada, en el mismo asiento, dejo un ramo de 17 rosas rojas como el cabello de la chica que lo ocupó años atrás. Victoria
Yo sé que ella también se reúne conmigo a la misma hora. Siento sus labios, su roce, su risa. Y es la sensación más maravillosa que he sentido en toda mi vida.
















Comments
La verdad es que al leerla se me han escapado las lagrimas, pero como para no.
Me ha encantado vuestro trabajo
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La muerte es el precio que se paga por vivir, así que...¿Que prefieres?
Sorry for my bad english
Gracias por leerla y por el fav! x3
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~_- Fly away with me tonight -_~
Nunca conoces una historia de verdad hasta k no la ves desde más de una perspectiva
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La muerte es el precio que se paga por vivir, así que...¿Que prefieres?
Sorry for my bad english
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"Decir que los espirítus no existen porque no los ves, es un argumento tan inteligente como decir que las plantas no respiran porque no las ves moverse"
Qué le passa a un alumno de Hogwarts si suspende?? Repite?? Lo meten en Hufflepuff??? (Lara Pérez)
Es una pasada, me encanta...
(Siento comentarte del palo sincero sin presentarme ni nada pero esque me ha encantado, de verdad)
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I'm sorry for my bad english... ^^U
teeheehee~~
Es que llevo unos días que estoy muy...muy... perro xD
Se que es mas simple (y a parte menos currada...ú_u) pero gracias de todas forma spor leerla en serio n_n me haceis un chico feliz xD
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~_- Fly away with me tonight -_~
Me ha alegrado que sin conocerme la hayas leido y que te guste n_n
y gracias por el fav >_<(L)
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~_- Fly away with me tonight -_~
Nos vemos en noviembre! ^_^
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"Decir que los espirítus no existen porque no los ves, es un argumento tan inteligente como decir que las plantas no respiran porque no las ves moverse"
Qué le passa a un alumno de Hogwarts si suspende?? Repite?? Lo meten en Hufflepuff??? (Lara Pérez)
Cuando tenga un ratito (maldito tiempo insuficiente...) miraré tu galeria.
¡De momento he visto un dibujo de mi queridiiiiismio Squall *-*! Así que un punto a favor aseguraado!! XDXD
Un besoo~~
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I'm sorry for my bad english... ^^U
teeheehee~~
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